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Es una mañana cualquiera de Caracas. Desde la salida del metro en Bellas Artes hasta llegar a mi destino demoré 10 minutos aproximadamente. Uno sale, digamos, al costado del urbanismo de la Gran Misión Vivienda Venezuela, admira los grafittis y cruza la calle en dirección a Parque Central. Habrá quien ruede por la ciclovía, en mi caso me vine caminando. Pasé al lado del agropónico “Bolívar 1” (primero y único inaugurado por Hugo Chávez), me adentré por el pasillo del tiempo que conforman los discos de acetato, artesanías, libros usados,  y me dirigí a la plaza de los Museos. Allá, abajo, les encontré.

El Parque “Los Caobos” luce hermoso con sus niños y niñas, sus familias con perros, su gente haciendo yoga y sus ciclistas. Es el primer sábado del mes y decenas de productores agrícolas se reúnen hoy en este lugar. Traen buenas noticias para momentos difíciles: verduras, frutas, legumbres, hortalizas, hierbas, granos, dulce de martinica, mantequilla y yogurth artesanal, harinas alternativas (recomendables para dejar de hacer cola por una harina pan), reposterías,  jugos, tés, jabones, plantas medicinales o de uso cotidiano en la cocina, y una variada oferta de productos que están libres de químicos y de intermediarios (igual de dañinos ambos), a precios razonables y que vienen directo de sus conucos*.

La “feria conuquera”, que así lleva por nombre esta actividad, recoge el esfuerzo de más de 100 organizaciones de base y hace varios aportes a la gran comunidad caraqueña. Combate la guerra económica de la derecha ofreciendo productos saludables y baratos; contribuye a fortalecer la producción nacional de alimentos y con ello construye soberanía; propicia el cambio cultural necesario en materia de hábitos de consumo y brinda talleres sobre cómo cultivar en la ciudad; le da sustento a cientos de familias productoras; y genera un agradable espacio público para que la gente conecte, se encuentre y se reconozca. Esta valiosa actividad reivindica el placer de salir con la familia un sábado en la mañana, en un ambiente seguro y con la certeza de que cada compra que uno haga lleva siempre su ñapa**.

“En nuestra organización somos aproximadamente unas 15 mujeres”, me dice Josefina, abuela de 5 muchachos y uno de los rostros de esta feria. “Hay hombres también pero los hombres participan menos. Los esposos, nuestros hermanos, nuestros hijos, o estudian o trabajan y entonces nosotras cultivamos más la tierra…”. Yo pienso para mis adentros: las manos de las mujeres en la madre tierra, la fuerza femenina, ¡vaya si nos hacen llevaderas las dificultades! “Participan conuqueros de Caracas, Mariche, El Hatillo, Turba, Barlovento, de todo el estado Miranda, más que todo de la zona periurbana. Y lo más importante es que pertenecemos a un grupo, a un colectivo organizado. Somos más de 2000 productores y estamos abasteciendo a miles de personas una vez cada mes. La idea, en un futuro cercano, es hacer ferias en las comunidades, ya estamos colaborando con instituciones.”.

Josefina forma parte de la brigada agroecológica “Hugo Chavez Frías”, de las Filas de Mariche. “Teníamos mucho tiempo trabajando con la familia, incentivando que se organizara, fuera participe y actor social, capaz de generar soberanía. Tenemos como 30 años trabajando, desde antes de que el comandante Chávez llegara. Cuando el Comandante  llegó ya nosotros habíamos andado algún camino. Y nos impactó mucho cuando ese hombre habló, nosotros dijimos: éste es el hombre, hay que apoyarlo…”, y desde entonces apoyan el proceso revolucionario y bolivariano.  El nombre de su brigada es cosa de hace apenas un año: “El 5 de Marzo del año pasado (2015) nos reunimos y dijimos: oye, vamos a ponerle nombre a la brigada…” Y yo pienso: ¿qué otra cosa hubiera honrado más a Chávez que volverse semilla en manos de estas mujeres?

Me muevo entre una cola y otra cola, haciendo fotos y escuchando las conversaciones, me tomo un té medicinal, pienso en la importancia de cambiar los patrones de consumo, pruebo una empanada con harina maíz pilado y converso con la gente. Hablan, expresan, dicen. Tienen una claridad muy grande. La derecha en Venezuela no la tiene nada fácil, me digo. Llega el momento de irme, llevo conmigo historias e imágenes. Me prometí escribir algo, mostrar las fotos. Y regresar el otro mes…

*Conuco: huerta destinada al cultivo.

**la ñapa es un obsequio de la o el vendedor, lo que en Costa Rica conocemos como “la feria”.

Allan Barboza-Leitón
Caracas, Venezuela.
Abril de 2016.

 

 

 

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