Lagarteada 5
“Tengo unos 30 años de lagartear. Me llevaban ahí, al río, o me iba con la gente, a ver primero. A los 16 años ya estaba adelante, en la primera línea. Es una gran experiencia, es valioso para nosotros.”
Douglas Villegas / Ortega, Guanacaste.

Ñuku

El vino de coyol, el chicheme y el “té de manzanilla”, eufemismos con el que el humor popular se refiere de manera pícara al guaro de contrabando, alivian la garganta seca de sed. Los mangos, que parecen crecer de cualquier árbol, las vainas de carao y los jocotes, hacen más grato viaje.

Para entrar a la comunidad de Ortega se debe conducir sobre caminos de miel. No exageramos: en esta árida zona del Norte del país, azotada por la sequía y el abandono estatal, los vecinos descubrieron que con los desechos de los ingenios azucareros de la zona es posible “asfaltar” las polvorientas calles, al menos parcialmente. Nicoya, otrora habitada por los indígenas Chorotegas, es duramente golpeada por el sol, al menos desde que la mano blanca devastó los bosques como tributo al dios de las billeteras. Hoy estas tierras parecen un jardín de monocultivos, plantaciones de teca, melón o caña principalmente, y las haciendas ganaderas se extienden por sus deforestaciones. Esta tierra es habitada por un pueblo valiente y noble, de rasgos culturales que aún se distinguen fuertes en el abanico cultural que es Costa Rica. En los mermados ríos de por allá abunda el Ñuku (lagarto, en idioma chorotega).

Lagarteada 1

Lagarteros esperando. Con la salida de este vehículo, contratado para la ocasión, dará inicio oficialmente la tradición de la lagarteada. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Caravana. El viernes santo es un evento que moviliza a casi toda la comunidad de Ortega e incluso a cientos de visitantes de todo el país, que acuden a participar de la tradición. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015

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Peregrinos del cañal. Tras dejar atrás sus vehículos y bajo un sol inclemente, cientos de personas caminan por un cañal buscando llegar al río elegido para la lagarteada de este año. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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“Soy guanacasteco, oriundo de Filadelfia. Estoy a 15 kilómetros de Ortega de Santa Cruz. Mi historia es fácil y bonita: yo me enamoré de una muchacha de este pueblo, me casé y todo pero yo no sabía que la tradición existía. La primera vez rogué que me llevaran, después que me invitaron yo fui cinco veces más. Yo fui en el 96, empecé como novato y después ya, cuando llevaba 5 años, me dieron las manos todos, confiaron en mí y ahora soy profesional  (…) estamos deseando que llegue la semana santa. Es poquito, es solo un día, pero es una emoción que todo el año la tiene uno presente. Es algo precioso. La verdad que tuve la dicha. Dicen que es peligrosísimo, y yo sé que es peligroso, pero tengo la dicha de ser lagartero. 18 años ya…” Pablo Angulo Pizarro / Filadelfia, Guanacaste.

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Sabanero de río. La utilización de lazos y cuerdas es una adaptación fundamental de los lagarteros, quienes además de capturar cocodrilos suelen montar toros y lidiar con ganado. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Vara y trasmallo. Además de las cuerdas, las varas y el trasmallo son todo el equipamiento utilizado para capturar el cocodrilo. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Iniciación. Algunos jóvenes que quieren ser lagarteros tienen que mantenerse al margen de los acontecimientos hasta obtener la mayoría de edad y haber recibido el aval del grupo. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Este fotoreportaje retrata un tema polémico: la “lagarteada”, tradición que se celebra cada año en la comunidad de Ortega de Santa Cruz, Provincia de Guanacaste, norte de Costa Rica. Esa actividad, censurada por algunos colectivos ecologistas pero defendida tenazmente por los habitantes de la zona (que ven en ella una representación de su identidad), tiene interesantes orígenes pre hispánicos.

En las culturas mesoamericanas el lagarto era un sagrado símbolo de fertilidad. Para las poblaciones Chorotegas la carne y grasa del reptil poseían propiedades mágicas y medicinales. Dice la Universidad de Costa Rica en una de sus investigaciones:

“Según la representación simbólica del pueblo azteca, este reptil goza de los primeros calores de la primavera al “salir” de la tierra; en el período de la siembra de la semilla. Luego, en el equinoccio, los días se alargan y las noches se acortan y, por lo tanto, es el comienzo del año agrícola, en la que tienen preponderancia simbólica y económica para este pueblo el maíz y el maguey. Debido a lo anterior, al caimán, cocodrilo o lagarto se le rendía tributo en las fiestas aborígenes por relacionarse con la fertilidad de la tierra.” (Sedó, s.f.)

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La captura. El cocodrilo se enreda en el trasmallo, los lagarteros lo han llevado hasta ahí dando golpes de vara contra el agua. A partir de ese momento será amarrado y sometido. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Vendaje. Mientras se le somete, los lagarteros tapan los ojos del cocodrilo con sus camisetas para evitar un ataque. Fotografía: Allan Babrboza-Leitón / 2015.

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“Yo soy lagartero, de los más viejos quizá que hay ahorita, pero hay otros más viejos por ahí. Toda una vida, desde que yo tengo uso de razón, hemos estado a la par de la actividad, sino con mi papá con mis hermanos. Esta tradición, su fecha de inicio se perdió en los tiempos. El lagartero más viejo que yo conocí murió a los 105 años y yo tenía aproximadamente 6 años. Y a él lo enseñó el papá. Estamos hablando de más de 200 años. Este lugar está asentado aquí desde el tiempo de la colonia. Esto perteneció a la cofradía de Nicoya, al sitio El Viejo.  Desde entonces nosotros estamos en esto. Mis ancestros, ahora nosotros, imagino que nuestros hijos, nuestros nietos también van a seguir con la actividad, pensando en que esto es parte de nuestra cultura, de nuestras raíces. El cocodrilo, el lagarto que nosotros le llamamos acá, es la identidad de este pueblo (…) En estas tierras se encuentran cementerios de indígenas. Se encuentran cerámicas de los Chorotegas. Eso significa que acá estuvieron.  Si usted se pone a ver la cerámica que ellos fabricaban ahí está explícito el cocodrilo. Nosotros también creemos que esto viene desde la época de los Chorotegas.” Álvaro Cascante Barrantes, Presidente de la Asociación de Desarrollo Integral de Ortega 2015 / Ortega, Guanacaste.

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¿Cruz-codrilo?. Tras someter al animal, los espectadores lo cargan cual si fuera una cruz, hasta el vehículo que le llevará hasta Ortega. Esta actividad se desarrolla el viernes santo y conserva fuertes rasgos de sincretismo religioso. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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“He participado en la lagarteada desde hace cuarenta y pico de años. Para bien, tanto del animal como de nosotros, se ha ido mejorando muchísimo. Sobre todo porque antes era un maltrato para el animal. Nosotros usábamos arpones. Habían animales que no se podían sacar y quedaban con el arpón adentro, probablemente se morían, nadie les daba seguimiento. El mito decía que la grasa del lagarto tenía más poderes el viernes santo que cualquier otro día. Entonces se capturaba el viernes, el lunes se sacrificaba y todo el mundo se llevaba su poquito de grasa para la casa. La grasa era el motivo para sacrificarlo. Entonces eso con el tiempo se eliminó, entendimos que el animal nosotros lo teníamos que cuidar, preservarlo. Y que el hecho de que nosotros lo capturáramos para conservar la tradición no significaba que había que maltratarlo. Hemos ido corrigiendo, a la par de la gente del Ministerio de Ambiente y Energía. Los ecologistas nos acusaron, nos quisieron quitar la tradición. Tuvimos que luchar, poner abogados y todo. A fin de cuentas en la sala de lo constitucional ganamos el pleito hace como 8 años. Demostramos que no es un capricho: es la identidad de Ortega (…) Creo que ahorita yo soy el más viejo de los lagarteros vivos. El que mantuvo más viva la tradición se llamaba Leónidas Cascante, solo “tío Guicho” le decían. Y “tío Guicho” se metía a las cuevas a amarrarlo. Un día se quedó dormido, borracho, en la cueva, a la par del lagarto… tuvieron que entrar a sacarlo.” Jamil Cascante Barrantes / Ortega, Guanacaste.

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Cola de cocodrilo. La caza de estos animales para la extracción de su grasa, carne y piel, ha sido motivo de preocupación para diferentes grupos ecologistas y ha generado controversia en torno a la lagarteada. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Los pueblos chorotegas que habitaron la zona conservaron algunas de sus tradiciones, entre ellas la que se presume dio inicio a la lagarteada que conocemos hoy día, resistiendo a través del sincretismo religioso durante la colonia: entre los meses de Marzo y Abril, coincidiendo con la semana santa de la tradición católica, los pueblos indígenas mezclaron el sacrificio del animal sagrado con la crucifixión simbólica de Jesús. La lagarteada continúa realizándose el viernes santo de cada año, aunque desde hace alrededor de 15 años el animal capturado no se sacrifica sino que se devuelve a su hábitat después de haber sido capturado.

Hoy en día son pocos los hilos perceptibles que conectan esta peculiar celebración con el origen del ritual antiguo. Pareciera conservarse, sin embargo, gracias a un antiquísimo impulso inicial que por la fuerza de la resistencia inconsciente se ha ido re significando en el trayecto de más de 500 años, y ha conseguido renovar su valor cultural en la medida en que las generaciones de lagarteros nuevos depositan en esta celebración parte de su identidad y de la identidad de su pueblo.

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Mujer ayuda a cargar la cruz. La participación de las mujeres en esta actividad está casi limitada al tema de la alimentación. Suelen ser espectadoras pero no participan activamente de la misma. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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El escarnio. Al caer la tarde el cocodrilo es exhibido por los alrededores de la comunidad, en el salón comunal y luego en la pileta construida para tales efectos. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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“La cuerda es para amarrar al animal del pico, si él está en la cueva, amarrarlo del pico y tilintarlo para sacarlo para fuera. Sin la cuerda ahí nosotros realmente no hacemos nada. O si está en el trasmallo de todas formas hay que amarrarlo para sacarlo para afuera, porque él jamás puede quedar con el pico abierto, al quedar con el pico abierto lleva mucho peligro uno de que él lo llegue a morder a uno. Ya por morderlo a uno pierde una pierna o pierde algún brazo uno.  Tiene bastante fuerza, las libras que tiene de presión en las mandíbulas para apretar, hasta que suena donde apreta. El agarra, ¡plá!, sonó, y es la presión que él lleva. El apreta más que una cargadora de esas que usan para cargar caña. El más grande que hemos agarrado ha medido casi 6 metros (…) Yo trabajo en una melonera, tengo 4 años de estar trabajando en lo que son melones. Yo saco mi tiempo libre o si no hablo con el jefe mío, que me den chance. Ayer en la noche yo entraba pero cambié la semana mía de noche para que fuera otro compañero en lugar mío, porque si no fuese así yo ahorita viniera llegando de trabajar.” José Uriel Padilla Gómez / Ortega, Guanacaste.

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Pileta. La comunidad ha construido una pileta en la cual el cocodrilo pasa la noche hasta su liberación, que suele ocurrir entre el sábado y el domingo siguientes a la captura. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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“Se hace el recorrido un mes antes, para ir a visualizar el río que tenga acceso para buses, carros, para todo mundo. Luego visualizamos el lagarto que sea más grande, si el lagarto en el momento no está en su hábitat donde él vive y está arriba, afuera, si logramos lo cazamos afuera. Se pone el trasmallo, se golpea el agua con varas, cubrimos todo lo que es el ancho del río. Y así, el flota, consume, llega al trasmallo y ahí se enreda. Si no cayó ahí y se metió a la cueva, pues vamos para la cueva. Y hay que sacarlo de la cueva. En la cueva se usa una vara con horqueta, soga para amarrarlo, lámparas para verlo bien porque ahí es muy oscuro. Se le amarra el hocico y hacia afuera. Después se amarra bien, para que no haya peligro. De ahí se trae a la comunidad. Entrando a Ortega viene el júbilo de la gente en el carro: ¡Ortega! ¡Ortega! ¡Ortega! Se le da una vuelta por todo el pueblo en la caravana que se trae, se trae acá al salón para que la gente lo toque, la saque fotos, volvemos a echarlo al hombro y lo llevamos a la pileta. Después de que pasa uno o dos días ya se va a soltar al habitat en donde lo cogimos. Hasta que el ya se consuma se acabó el trabajo, hasta el otro año si dios quiere y demos gracias a dios. Esta actividad no es como cuando quieren realizar una fiesta de rodeo. Nosotros no hacemos anuncio de nada. La misma gente que ha venido años atrás ellos vienen, ven, le cuentan a otras personas y esas otras personas vienen a raíz de eso (…) Nosotros estamos realizando esto para los que vienen creciendo, que vayan viendo también. Cuando yo comencé era andar ayudando. Se lleva su proceso, su tiempo, uno conforme va conociendo, con los señores mayores, uno va aprendiendo (…) Todos los chiquillos que usted ve es: “vamos pa la lagarteada”. Ahora con la facilidad de los celulares, las tablets, el facebook, el internet, ellos mismos: “vamos pa la lagarteada”, “vamos a ir”, “ya estoy listo”… Acabarse la tradición no creo.” Humberto Angulo / Ortega, Guanacaste.

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Resurrección. Tras pasar la noche fuera de su habitat el cocodrilo nace nuevamente al ser liberado en el mismo lugar de la captura. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / 2015.

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Estas fotografías, junto a los testimonios de los protagonistas, buscan iluminar desde la perspectiva del pueblo de Ortega una tradición que consideramos valiosa. Vemos en la lagarteada la representación del sentir de un pueblo y la manifestación de la resistencia de ese pueblo frente a los intentos de fuerzas exógenas que parecieran nuevamente querer imponer su visión de mundo a estas comunidades. De algún modo es como si se repitiera el recuerdo de un trauma histórico nunca elaborado.

Anímese a visitar Ortega. Nada mejor que atestiguar en primera persona una de las más peculiares tradiciones que se celebran en nuestro país.

Texto, entrevistas y fotografías: Allan Barboza-Leitón

Bibliografía
Sedó, P. (s.f.). La Lagarteada. Proyecto Fiestas y tradiciones de Costa Rica. Acción Social. Universidad de Costa Rica. Recuperado de: http://si.cultura.cr/expresiones-y-manifestaciones/la-lagarteada.html

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

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