La Punta de Jesús María es una lengua de tierra que sale de la isla de Ometepe rumbo al lago. Como quien dice: es la isla sacándole la lengua a los turistas, tanto como un kilómetro dependiendo de la época, aunque no falta quien sugiera que la extensión de la lengua está relacionada más bien con el humor de los volcanes. Por estar a tan solo 4,7 kilómetros de Moyogalpa se puede llegar en bus o caminando. El Centro Turístico Eco-eficiente Punta de Jesús María está bajo administración municipal y cuenta con baños y restaurante. Aunque nosotros no nos quedamos esa noche, nos enteramos de que es posible poner tienda de campaña y quedarse a dormir, previa coordinación con los administradores del lugar. Además de la belleza escénica y de lo refrescante de darse un chapuzón durante el día, desde la punta de la lengua de la isla de Ometepe se pueden observar los más asombrosos atardeceres.

Nuestra anécdota

Todo nos iba saliendo muy bien. Fotos y fotos y fotos, el Ferry, la llegada a Ometepe, nuestro hostal. Justo antes de salir rumbo a la Punta de Jesús María noté que a la batería le quedaba no más del 20%. Eso no es ningún problema, pensé, porque siempre cargo al menos una batería adicional completamente cargada. Es más, justo antes de salir de Managua la puse a cargar en la pared al lado de la mesa en donde desayunamos… Y pues si: la batería se nos quedó en Managua, en su cargador pegada a la pared al lado de la mesa en donde desayunamos. Nuestro pronóstico inicial fue “nos jodimos”. Primera vez juntos en Ometepe y no vamos a poder sacar más fotos… y nadie nos va a creer cuando publiquemos en el blog sobre lo bonita que es la punta… ¡qué mal! Afortunadamente somos gente relajada y no estaba en nuestros planes que un incidente como ese, que le pasa a cualquiera, nos arruinara la experiencia. Todavía quedaba algo de carga y con suerte encontraríamos alguna solución.

Tomamos el bus frente al parque de Moyogalpa, nos bajamos en la entrada del Centro Turístico, entramos al lugar y bajo una sombra nos sentamos a buscar soluciones. En eso estábamos cuando vimos pasar a Javier, con su pinta de turista español y una cámara canon. ¡Resolvimos! Los cargadores coincidían, la batería era la misma. De una vez nos pusimos de acuerdo para vernos en la noche, invitarle a una cerveza y conversar.

¡Qué atardecer, señores y señoras! ¡Qué privilegio haber experimentado esos colores! Todos los presentes acabamos por rendirnos y observar en silencio, hubo quienes hicieron algunas fotos. Y luego, sacudiéndonos la arena y entre los murmullos de aquella audiencia satisfecha, empezamos el retorno por la oscuridad del camino. Sorpresivamente, como si la punta quisiera decir adiós o gracias o no se vayan, quedamos en mitad de un performance de luz a cargo de algunas decenas de luciérnagas. Salimos de la Punta de Jesús María junto con un grupo de turistas costarricenses y españoles, dispuestos a caminar hasta Moyogalpa, pero una familia nica nos hizo ride en su pick up. En menos de 10 minutos estábamos en el hostal tomando una ducha para luego salir a cenar. Pusimos a cargar la batería, fuimos por un helado y nos tomamos una cerveza que estaba a mitad de precio y deliciosa, sentados en el parque.Y la noche todavía nos guardaba otra sorpresa: de camino a la casa de Gio, con la batería recién cargada, encontramos a un niño sentado en una esquina, viajando quien sabe a cuál lugar remoto a través de un celular, con su sombrero imaginario de Guardia Inglés o de Soldado Ruso, no sabemos. No le quisimos preguntar por miedo a malograr la foto.Algunos consejos viajeros:

  • La entrada del Centro Turístico Eco-eficiente Punta de Jesús María tiene un valor de $1.
  • Se puede llegar en bus o caminando. Si van a pie tendrán la posibilidad de caminar sobre la pista de aterrizaje de la isla, lo cual no deja de ser interesante.
  • En el lugar hay un bar-restaurante pero no tiene mucha variedad en el menú. Es posible llevar su propia comida.
  • Recomendamos llevar repelente contra mosquitos, especialmente para la salida en la noche, y no olvidar el protector solar.
  • Consideren quedarse en la punta hasta la puesta del sol. Lo peor que pasaría es tener que caminar 5 kilómetros entre estrellas y luciérnagas de regreso hasta Moyogalpa, y nunca falta quien ofrezca ride.
  • 100 metros al norte del parque de Moyogalpa hay un bar esquinero con buen ambiente. Ahí fue donde nosotros encontramos la promo de cerveza a mitad de precio.
  • En Moyogalpa hay múltiples opciones de restaurantes pensados para diferentes presupuestos. Si van en plan mochilero nosotros les recomendamos explorar en los alrededores, fuera de la calle principal, ya que existen pequeños negocios familiares en donde se come bien y barato.
  • Siempre revisen bien antes de salir: no vayan a dejar la batería y el cargador de su cámara… 😛

¿Conoces a alguien que piensa viajar a conocer Ometepe proximamente? Compartele esta publicación. Si te gusta nuestro fotoblog viajero apóyanos dándole “seguir”, así recibirás nuestras próximas publicaciones. Y si tienen alguna pregunta no duden en escribirnos.

Allan y Gabriela

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

 

 

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