El día nos deparaba sorpresas. Lo primero que hicimos fue levantarnos temprano y salir a desayunar. Queríamos probar la cuchara de una señora llamada Alma Varela, que con 4 años de mucho amor ha levantado su pequeño negocio en una esquina de Moyogalpa: pasó de tener un solar con dos mesitas a tener un comedor, que atiende con esmero. Y vaya que cocina bien. Si pueden pasen a desayunar al Comedor Alma: totalmente recomendado 😉

Luego tomamos el bus y nos bajamos en la entrada del Quino, desde ahí caminamos los casi 3 kilómetros de calle adoquinada que separan la carretera principal del Ojo de Agua.  Rodeados de platanares, con el rumor de los cerdos y las gallinas, nos tocaron el humo y el vapor, la lluvia y los fogones, los niños en la escuela y la vista al lago. Fue una caminata de verdad agradable.

La entrada al Ojo de Agua cuesta $5 por persona. Hay disponibles casilleros y también vestidores con ducha, restaurante, venta de artesanías, agua de pipa, secoyas, monos congos y un ojo de agua con aguas limpias que corren y se renuevan constantemente. Alrededor hay bosque.

Fue al salir del Ojo de Agua que comenzaron las sorpresas: nosotros teníamos planificado salir de la isla ese mismo 17 de Julio, para llegar a Managua con tiempo y prepararnos para fotografiar la celebración del 19 de Julio. Por esa razón salimos en taxi-moto a tomar el bus de las 2 de la tarde, que viene de Altagracia y va rumbo a Moyogalpa, pero ese bus no pasó. Tampoco pasó el de 3, ni lo hizo el de las 4 de la tarde. Y es que no tomamos en consideración un pequeño gran detalle: en vísperas de la celebración del triunfo de la Revolución Popular Sandinista los buses se utilizan precisamente para trasladar a la gente que irá en las caravanas del 19 de Julio y por lo tanto casi no habían buses disponibles. Pasó un bus poco antes de las 5 de la tarde y eso nos dejaba un margen de tan solo 7 minutos para llegar a tomar el último ferry. Y ese pequeño margen se esfumó debido a que el bus hizo todas las paradas de rigor, tuvo que sortear un árbol caído sobre el camino, pasó por un poblado fuera de ruta para hacerle el favor a una señora con sus bolsas y finalmente se detuvo a llenar el tanque en una gasolinera a las afueras de Moyogalpa. Pues entonces sí, nos dejó el ferry. Ah, y no nos dio tiempo de ver el atardecer.

Lo positivo de la experiencia es que, sin haberlo planeado, pudimos disfrutar de una noche más en esa mágica isla de dos volcanes. Por supuesto que Gio nos recibió nuevamente en su hogar, con una sonrisa socarrona en el rostro. Esa noche cenamos en la Soda Los Antojitos, un lugar que está ubicado frente al parque de Moyogalpa y que sinceramente recomendamos, tanto por calidad como por precio. Además de que ofrecen un excelente servicio al cliente. Luego regresamos a la habitación para descansar y salir al día siguiente tempranito a tomar el primer ferry. Así fue.

El regreso de Ometepe a Managua transcurrió sin ningún inconveniente. La del ferry es siempre una experiencia entretenida, ver y oír a la gente, disfrutar del paisaje haciendo fotos. Al desembarcar tomamos el expreso que sale de San Jorge y que va directo para Managua, más barato y cómodo que salir en taxi a buscar el bus a Rivas, y dormimos casi todo el camino bajo un refrescante aguacero. Nos despertamos en la entrada de Ticuantepe, casi en la capital.

El bus llegó al Mercado Roberto Huembes, de donde es fácil hacer otras conexiones y en nuestro caso aprovechamos para seguir buscando libros usados. Este mercado es otra de las visitas recomendadas: bien vale adentrarse por sus callejones.

Ometepe: volveremos, nos queda mucho por explorar.

Algunos consejos viajeros:

  • Comer en restaurantes de familias, como el Comedor Alma o la Soda Los Antojitos. Esos pequeños emprendimientos son el resultado de grandes esfuerzos y por lo general quienes los atienden cocinan delicioso. Es una manera de aproximarse a lo más auténtico de la cultura culinaria de un país.
  • Visitar el Ojo de Agua.
  • Más arriba, en una de las fotos, pueden ver los horarios del ferry. Es un dato súper útil.
  • Al llegar a San Jorge hay un bus expreso que sale directo a Managua, es más cómodo y barato.
  • Visitar el Mercado Roberto Huembes, entre muchas otras cosas pueden encontrar buenos libros usados.

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Allan y Gabriela

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

 

 

 

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