I

Antes de la tragedia, en las montañas nicaraguenses de los años setentas y ochentas, un silencio se extendía por todo lo verde. Era como si los animales y las hojas contuvieran el aliento a la espera del desenlace. Eso relatan quienes alguna vez sobrevivieron al infierno de una emboscada.

II

En Managua, si afinas el oído y te detienes, escucharás a los niños y a las niñas trinar en los parques. No exagero, pueden hacer la prueba: son decenas y decenas de gritos y de risas, trinar de pajaritos desbordados.

III

Que no callen los pajaritos del bosque infantil de los parques de Managua de las tardes de Julio de 2017, que no vuelva el silencio de mal aguero. Nunca más.

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

 

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