Ortega es una comunidad Guanacasteca cuyos habitantes conviven a diario con cocodrilos. Ellos y ellas resultan fundamentales para la conservación de esos magníficos reptiles. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / Proyecto COCODRILO SAGRADO © Todos los derechos reservados.

Cuando hace tres años empecé a trabajar con la comunidad de Ortega de Santa Cruz de Nicoya, en Guanacaste, para documentar la tradición de la lagarteada, no me imaginé que las cosas iban a evolucionar hasta convertirse en lo que hoy día es el Proyecto COCODRILO SAGRADO. No fue hasta después de los trágicos acontecimientos del año 2017 que las ideas comenzaron a decantarse y fueron tomando forma. Me invadió la certeza de que había tomado fotografías importantes y poderosas, de que tenía en mi cámara un material exclusivo, con un potencial enorme, aunque tenía serias dudas sobre la conveniencia o no de publicar las fotos.

Esta es la imagen que fue mal utilizada por el Señor Edgar Canton sin tener mi permiso ni mi consentimiento. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / Proyecto COCODRILO SAGRADO © Todos los derechos reservados.

Mi foto en las portadas de varios medios digitales

El sábado santo de 2017, cuando regresaba en bus de Ortega a San José (todavía en shock por lo inesperado de la muerte del cocodrilo) me puse a revisar los noticieros nacionales en internet. Estaba seguro de que pronto aparecería la noticia y estaba seguro también de que la comunidad no saldría bien parada del linchamiento mediático. Con escasas posibilidades de responder, a los vecinos y vecinas de Ortega no les quedaría más que leer en silencio lo que allí se dijera. Lo que yo no me esperaba era encontrar una de mis fotografías de la lagarteada 2015 ilustrando esas publicaciones, en la portada de la nación digital, en La Teja o en The Costa Rica Star.

Sucede que el señor Edgar Cantón, dueño de un diario digital guanacasteco, utilizó una de mis fotografías sin mi consentimiento. Y no solo eso, además se la hizo llegar a varios medios de comunicación, como si la foto fuera de él. La foto se publicó fuera de contexto, sin mencionar la fuente (a pesar de los metadatos en la fotografía) y con fines muy distintos a los que me motivaron a tomarla. Algunos habitantes de Ortega, muy queridos para mí y cuyos rostros eran reconocibles en la foto, fueron maltratados sin piedad en los numerosos comentarios a los que dieron pie dichas publicaciones, y yo vi tambalearse mi trabajo con la comunidad.

La foto, que aún puede encontrarse en línea sin que se haya hecho rectificación alguna, fue utilizada, muy mal utilizada, por todos esos medios, empezando por el del señor Edgar Cantón. Y eso me puso a pensar en todo el daño que se podría ocasionar si el material que ahora traía en mi cámara (nada más y nada menos que la pasión y muerte del cocodrilo en la lagarteada de 2017), cayera en manos inescrupulosas y amarillistas.

¿Qué hacer entonces con unas imágenes tan polémicas?

Con ese precedente dudé mucho, pero después de pensarlo y de escuchar las opiniones a favor y en contra de la tradicional lagarteada, de percatarme del gran desconocimiento que existe a nivel de opinión pública nacional acerca del tema de los cocodrilos, y de informarme mejor sobre la problemática del conflicto humano-cocodrilo en Costa Rica, y tras hablarlo con los lagarteros, tomé la decisión de publicar un libro con información e ilustrarlo con las fotos. Me pareció que lo mejor era tomar ventaja de la controversia para generar un insumo de valor pedagógico, partiendo del respeto a la cultura, la belleza y la dignidad de la comunidad de Ortega y sus habitantes. Algo así como un desagravio, un reconocimiento autocritico de lo sucedido, y una oportunidad para que la comunidad fuera escuchada. Nadie más interesado en la conservación del cocodrilo en la cuenca del Río Tempisque que la comunidad de Ortega, eso me consta.

Luego vino la idea de hacer una exposición itinerante: ¿qué mejor manera de volver atractivos los talleres de educación ambiental para los niños y niñas que conviven con cocodrilos de manera cotidiana? Nada mejor que viendo sus tradiciones plasmadas en las fotos. Y después vinieron más ideas: reforestar las riberas de los ríos, el festival del cocodrilo sagrado… y seguirán surgiendo conforme caminemos.

“Nuestro objetivo principal es la educación para crear conciencia. Creemos que solo a través de la toma de conciencia podremos garantizar la conservación de la especie Crocodylus acutus y la interacción sostenible entre cocodrilos y humanos.”. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / Proyecto COCODRILO SAGRADO © Todos los derechos reservados.

El Proyecto COCODRILO SAGRADO

Las fotografías del libro, trabajadas en blanco y negro, son un reflejo de lo polarizadas que están las posiciones con relación al tema. Y créanme: después de la prohibición por parte del Sistema Nacional de Conservación que impide capturar un cocodrilo en la lagarteada de 2018 las cosas no han sido nada fáciles. El reto, para mí como fotógrafo, ha sido construir con estas imágenes un puente, para que todas las posiciones se puedan encontrar. De eso se trata, en el fondo, el Proyecto COCODRILO SAGRADO.

Pueden seguir los avances del proyecto en nuestra página de facebook: @SacredCrocodile

Saludos,
Allan.

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

 

 

 

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