El Crocodylus acutus (cocodrilo americano) es una especie que existe desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Perú y es una de las especies de cocodrilos más grandes. Este impresionante animal puede alcanzar longitudes de 6.1 metros, con un peso de hasta 907 kg, y puede vivir hasta 70 años (para mayor información sobre el cocodrilo americano pueden visitar ESTE ENLACE).  En la zona de Guanacaste se les conoce popularmente como “lagartos”. Una de las mayores poblaciones de lagartos en Costa Rica se encuentra en el río Tempisque y sus afluentes, en el noroeste del país, en la provincia de Guanacaste.

A lo largo de las orillas de este río también viven muchos hombres, mujeres y niños que están en contacto constante con estos lagartos gigantes. Se trata de pequeñas comunidades, vulnerabilizadas, que subsisten trabajando en las plantaciones de caña de azúcar y melón o extrayendo arena del río. Según el informe del estado de la nación, la pobreza afecta al 22,4% de la población en la región Chorotega, una parte de la cual vive a lo largo del río Tempisque.

Descripción del problema

Desde hace mucho tiempo, en la zona del Río Tempisque de Costa Rica, la gente ha cazado cocodrilos para comer su carne, comerciar con sus pieles y usar su grasa, debido a la creencia de que tiene poderes medicinales (especialmente la grasa de las hembras). También han sido cazados por miedo, ya que se les considera peligrosos, y para la protección del ganado. En los últimos doscientos años la caza descontrolada de cocodrilos llevó a la especie al borde de la extinción.

Hace 40 años el gobierno costarricense prohibió cazar cocodrilos y como resultado la especie se recuperó. De ninguna manera está fuera de peligro, pero su situación ha cambiado y ya no está en peligro de extinción sino que hoy día se le considera una especie vulnerable. Actualmente se están realizando estudios para determinar si la población ha logrado estabilizarse o no.

La destrucción de su hábitat natural, debido al avance del “desarrollo”, la deforestación, el monocultivo agrícola, la destrucción de los humedales y la contaminación de los ríos, por nombrar algunas causas, ha hecho que hoy la población de cocodrilos se concentre en territorios cada vez más pequeños y más cercanos a las poblaciones humanas. Esta es la razón por la cual la relación entre las comunidades locales y los cocodrilos es cada vez más conflictiva. Hay más incidentes de personas y animales (perros, ganado, gallinas) atacadas por cocodrilos. Las actividades económicas y recreativas en los ríos, como la pesca o el baño, son cada vez más peligrosas. Debido a la proximidad de los hábitats de ambas especies, los cocodrilos son más visibles dando una impresión errónea de sobrepoblación. La falta de sombra a lo largo de las riberas del río, debido al irrespeto de la ley forestal, y por lo tanto un hábitat de anidamiento menos que ideal, da lugar a una temperatura más alta en los nidos, lo que provoca un desequilibrio de género. Las temperaturas más altas llevan a que nazcan más cocodrilos machos. Otro factor que afecta negativamente la proporción macho-hembra parece ser el uso de la hormona 17α-metiltestosterona (MT) en las granjas de tilapias en las proximidades del río (pueden leer un interesante artículo al respecto EN ESTE ENLACE). La abundancia de machos aumenta la agresividad de los animales.

Todos los ataques de cocodrilos contra humanos tienen algo en común: falta de conocimiento sobre el comportamiento del animal en las comunidades que viven más cerca de ellos, lo que lleva a medidas de seguridad deficientes, y hábitats cada vez más deteriorados. La gente a menudo no conoce los datos básicos sobre la especie, como por ejemplo la manera de distinguir a los machos de las hembras o las temporadas de apareamiento y anidación. Y esto se debe, en nuestra opinión, a la falta de una adecuada atención, educación y comunicación, a lo largo de muchos años, por parte de las autoridades costarricenses en su interacción con estas comunidades.

El desafío global de nuestras sociedades modernas

El conflicto humano-cocodrilo en el Río Tempisque es representativo en un contexto global más amplio. Habla sobre el desafío global que enfrentan nuestras sociedades modernas en términos de la tensión que existe entre el desarrollo humano y la reducción de áreas naturales para la vida silvestre. También refleja el conflicto entre las comunidades marginales, con su forma de vida tradicional, y el desarrollo moderno. Cuando se trata de medidas de conservación, a menudo las comunidades locales no son tomadas en consideración, lo que hace que las políticas de protección sean menos efectivas y deja a las personas afectadas por ellas con menos opciones. Es urgente encontrar un equilibrio que permita a las comunidades, especialmente a las marginales, convivir con estos animales impresionantes, cuyo hábitat se reduce continuamente. Costa Rica ha hecho un buen esfuerzo para salvar a los cocodrilos, con resultados notables, pero creemos firmemente que la educación y el conocimiento en la gente que habita en esas comunidades es lo que puede ayudar a crear el equilibrio necesario y sostenible entre los humanos y la naturaleza.

Queremos que el Proyecto COCODRILO SAGRADO, así como las alternativas y soluciones que vayamos construyendo, sean emblemáticos para las otras regiones del país en que también se vive el conflicto humano-cocodrilo.

Pueden seguir los avances del proyecto en nuestra página de facebook: @SacredCrocodile

Allan Barboza-Leitón
Proyecto COCODRILO SAGRADO

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

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