La Lagarteada es una delirante actividad cuyos orígenes se pierden en el tiempo, profundamente arraigada en la identidad cultural del pueblo de Ortega de Santa Cruz de Nicoya. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / Proyecto COCODRILO SAGRADO © Todos los derechos reservados.

Los alrededores del río Tempisque fueron habitados por los pueblos indígenas Chorotegas mucho antes de que los españoles llegaran a conquistar nuestra tierra. Para los Chorotegas el cocodrilo era un animal sagrado y un símbolo de fertilidad. Solían tener celebraciones durante el equinoccio de primavera y cazaban cocodrilos para consumir su grasa, carne y sangre, por considerar que tenían poderes mágicos y medicinales. Durante la colonización, nuestros pueblos originarios protegieron sus tradiciones por medio del sincretismo religioso.

Los registros históricos son imprecisos, los códices fueron quemados por los españoles y el pueblo Chorotega casi desapareció. Sin embargo, en algún momento hará unos 200 años (según la tradición oral que reproducen los habitantes más viejos del pueblo de Ortega), cuando los chorotegas ya habían sido reemplazados por los criollos, comenzó a celebrarse una tradición que recuerda aquellas raíces ancestrales.

La palabra local para el Crocodylus acutus (cocodrilo americano) es “lagarto”, y la caza del lagarto es lo que se conoce como la “lagarteada”. Durante décadas esa fue una actividad extremadamente cruel. El animal era capturado utilizando arpones y después de la captura era sacrificado para distribuir su carne y grasa en la comunidad. Después de que el gobierno prohibiera la caza de cocodrilos, para enfrentar la amenaza global de su inminente extinción, la comunidad hizo un esfuerzo por preservar su cultura de manera tal que no se lastimara al enorme reptil y cambió múltiples aspectos de la celebración. Por ejemplo, dejaron de sacrificar al animal. En la nueva versión de la lagarteada el cocodrilo, después de su captura, era trasladado al centro de la comunidad y colocado en una pileta especial construida por los vecinos, y era exhibido ante los habitantes de Ortega, los turistas y visitantes. A la mañana siguiente, se liberaba al cocodrilo en el mismo río en donde había sido capturado, vivo y sin lesiones. Y se hizo de esa manera durante muchos años.

La muerte del cocodrilo capturado en la lagarteada de 2017 ha traído como consecuencia la prohibición, por parte de las autoridades ambientales de Costa Rica, de realizar nuevas lagarteadas a partir del año 2018. Actualmente la comunidad de Ortega se encuentra en una encrucijada histórica. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / Proyecto COCODRILO SAGRADO © Todos los derechos reservados.

En 2017 algo salió mal: el animal murió en cautiverio durante la noche, causando la indignación de los ambientalistas. Como resultado estalló un escándalo mediático nacional, la comunidad fue vilipendiada y varios grupos ambientalistas, así como científicos y académicos, se movilizaron para prohibir la tradición. Y lo consiguieron. El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) negó los permisos para la realización de nuevas lagarteadas, empezando a regir la prohibición a partir del año 2018.

A raíz de lo anterior, la comunidad de Ortega atraviesa en estos días una prometedora encrucijada. Mientras que algunas personas ven en la lagarteada un conflicto que necesita ser resuelto por la vía de la represión y las prohibiciones, nosotros vemos una oportunidad educativa que tiene el potencial de beneficiar tanto al cocodrilo como a las comunidades que conviven de cerca con él.

Aprovechando la controversia para crear algo mejor

En mayo de 2013, un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Costa Rica realizó un proyecto de investigación en el área del río Tempisque. Después de cientos de entrevistas, concluyeron que:

  1.  El 80% de los residentes encuestados dijeron que no habían recibido ninguna información sobre los cocodrilos y aproximadamente la misma proporción dijo que estaban interesados en actividades de educación ambiental. 
  2.  Hubo un proceso ineficiente de comunicación entre científicos, educadores ambientales, el Ministerio del Medio Ambiente, los administradores de vida silvestre y aquellos que realmente necesitan la información (las comunidades).

Fuente: “Actividades que pueden influir en el riesgo de los cocodrilos (Crocodylus Acutus: Reptilia: Crocodilidae). Ataque a los humanos en el área del río Tempisque, Guanacaste, Costa Rica. (Iván Sandoval-Hernández, Alejandro Durán-Apuy, Jacqueline Quirós-Valerio y otros) “publicado por Revista Uniciencia (http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/uniciencia/article/view/9040)

Una de las herramientas más importantes para el abordaje del conflicto humano-cocodrilo en la cuenca del río Tempisque, es la educación ambiental a traves de talleres dirigidos a niños, niñas y adolescentes de las comunidades que conviven con esos enormes reptiles. Fotografía: Allan Barboza-Leitón / Proyecto COCODRILO SAGRADO © Todos los derechos reservados.

Nuestra propuesta

Nuestro objetivo final es proteger y conservar al cocodrilo, pero eso no podrá suceder sin la cooperación de las comunidades que cohabitan con ellos. Hemos estado acompañando a la comunidad de Ortega durante los últimos tres años y creemos firmemente que existen soluciones, y que tienen que ver con el respeto a la cultura de los pueblos y con la toma de conciencia. La clave, para nosotros, es la educación ambiental, especialmente dirigida a las comunidades afectadas, así como la reconstrucción y protección de hábitats. Pero la comunidad nacional tiene también mucho que aprender.

La lagarteada es un buen ejemplo del potencial positivo que encierra el conflicto entre humanos y cocodrilos. Nos señala también otros conflictos, no menos importantes y urgentes de atender: el divorcio entre las comunidades periféricas, con sus modos tradicionales de vida, y las metrópolis y academias; el avance del desarrollo humano y la modernidad de la mano con la reducción de los hábitats para la vida silvestre, por ejemplo.

De alguna manera, esta complicada coyuntura es una importante oportunidad para que todos y todas por igual reflexionemos sobre las soluciones sostenibles a estos problemas. Soluciones que hoy son necesarias pero mañana serán impostergables.

Pueden seguir los avances del proyecto en nuestra página de facebook: @SacredCrocodile

Proyecto COCODRILO SAGRADO

Ventanabierta Fotografía © Todos los derechos reservados

 

 

 

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